Burdeos: Espejo de Agua

Cuando llegas a una ciudad, a casi 30ºC y lo primero que te encuentras es una explanada cubierta con unos pocos centímetros de agua fresquita en la que chapotean un montón de niños (y mayores), estás seguro de que esa ciudad te va a encantar. Y eso fue lo que nos pasó a nosotros la primera vez que visitamos Burdeos.

Burdeos: Espejo de Agua

En el mismo lugar en el que en los años 30 del siglo XX se habían levantado los almacenes que albergaban las mercancías de las que se nutría el Puerto de la Luna y que poco a poco fueron cayendo en desuso, hacia el año 2000 se comenzó la construcción de un paseo de unos 4 kilómetros que discurre junto al río Garona. La estrella de ese paseo, para nosotros, es el Espejo de Agua que está frente a la Plaza de la Bolsa. Lo que nació como una obra de arte en la que se tenía que reflejar la fachada de la actual Cámara de Comercio, con su forma de media luna y sus columnas, ha acabado convirtiéndose en toda una atracción.

Inaugurado en el año 2006 y ocupando un espacio de más de 3.000 metros cuadrados, el Espejo de Agua funciona desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche en un ciclo permanente: durante un cuarto de hora la explanada se llena mediante unos chorros de agua, se mantiene cinco minutos en reposo y después una niebla de vapor de agua sube desde el suelo otros cinco minutos. Y vuelta a empezar.

Burdeos: Espejo de Agua

¿No creéis que es un sitio perfecto para empezar la visita a la ciudad? ¿Y qué nos decís de lo bien que se lo pueden pasar aquí los peques? Y si os da un momento de locura y os apetece emular a Gene Kelly saltando y bailando, pues ¡adelante!. Lo importante es pasárselo bien y guardar bonitos y divertidos recuerdos.

Bailando en el Espejo de Agua de Burdeos

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