En furgo con los peques: cómo organizar la ruta

Desde hace unos meses han sido varias las consultas que hemos recibido sobre cómo organizar la ruta con los peques a la hora de hacer muchos kilómetros. Y es que el tema no es fácil: quieres llegar con la furgo a Alsacia pero no sabes si tus hijos van a aguantar un viaje largo. Que si pis, que si agua, que si cuándo llegamos (y aún estás saliendo del garaje)… No tenemos recetas infalibles y como siempre decimos, tú eres quien mejor conoce a tus hijos y sabes hasta dónde pueden llegar, pero hoy te vamos a contar cómo lo hacemos nosotros para ir en furgo con los peques y no morir en el intento.

Niñas jugando con el volante de una furgoneta

Con la furgo y nuestras hijas hemos recorrido Francia, Holanda, Inglaterra, prácticamente toda España (nos faltan algunas islas) y lo más lejos que hemos llegado en furgoneta ha sido Polonia: más de 2.000 km hasta la frontera con Alemania. Y hemos sobrevivido.

Las sillas de seguridad

Este es un tema que nos preocupa a todos los padres. Desde luego, las sillas de seguridad que lleves en la furgoneta tienen que ser seguras, pero también confortables. Si el niño está incómodo, la ruta por carretera se puede convertir en un infierno. Una silla mal acolchada, por ejemplo, hará que le resulte dura, que no duerma bien las siestas, así que el viaje se le hará complicado. Nuestras sillas las compramos en Nordic Baby en Madrid donde nos asesoraron fenomenal. Pudimos probar las sillas en la furgo y que las peques se subieran para comprobar que les resultaban cómodas.

Así que nuestro consejo: busca sillas seguras y que al mismo tiempo sean cómodas y confortables.

Planificar la ruta

Y para eso tenemos al maravilloso Google Maps y los GPS. Nosotros cuando decidimos el lugar de destino, lo primero que hacemos es entrar en Google Maps para saber cuántos kilómetros tenemos desde nuestra casa hasta el lugar por el que vamos a entrar en el país o la comunidad de turno. Por ejemplo, cuando decidimos visitar Polonia, introdujimos en Google Maps nuestra dirección en Madrid y el punto de destino, Wroclaw, que era la primera parada que íbamos a hacer en Polonia. Así ya teníamos una primera aproximación a la ruta; sabíamos que más o menos teníamos por delante 2.500 kilómetros y con eso podíamos seguir planificando. Con esta información nos vamos al GPS y ya podemos empezar a mirar si nos merece la pena hacer la ruta por autopistas de peaje o qué tramos podemos evitar (las circunvalaciones de las grandes ciudades siempre son un follón, así que miramos si las podemos evitar o si es imposible, intentamos hacerlo en horas en las que creemos que no va a haber demasiado tráfico).

Con esta información, además, ya podemos saber cuánto tiempo nos va a llevar llegar a nuestro destino. Por ejemplo, llegar a Polonia, por seguir con el mismo viaje, nos llevó 4 días de furgoneteo, haciendo las paradas justas para descansar, comer y dormir. Ten en cuenta que vas con niños, será raro que puedas hacer más de 300 km del tirón (aunque a veces te sorprenden).

Planificar las paradas

Nosotros no hacemos esto a rajatabla, la verdad es que solemos hacerlo cuando ya estamos en marcha. Se acerca la hora de comer, estamos en una autopista o carretera cruzando Castilla y no nos apetece parar a cocinar en la furgo porque hace calor o estamos cansados o simplemente queremos que nos lo den todo hecho. Pues ¡vivan las nuevas tecnologías! Tiramos de internet y buscamos estaciones de servicio que tengan lo que necesitamos: restaurante o supermercado, zona infantil, que esté abierta 24 horas… Porque cuando estás cansado de conducir y aprieta el hambre o la necesidad de un café bien cargado, llegar a esas estaciones de servicio que no tienen ni un baño en condiciones, no sé a ti, pero a mi me pone de mal humor.

Niñas jugando en una estación de servicio

Depósito lleno

Esto forma una parte importante de nuestra planificación. Siempre salimos con el depósito lleno. El día antes de emprender la ruta lo llenamos y así sabemos que al menos en la primera etapa nos vamos a librar de tener que buscar gasolinera. Una vez en ruta, también tiramos de internet para buscar la estación que nos conviene, los precios, la distancia a la que estamos… En este sentido también puedes tener en cuenta las tarjetas de fidelización de algunas empresas, que te ayudarán a ahorrar algo de dinero.

Depósito lleno para hacer una ruta en furgo con los peques sin problemas

Horarios de salida

Hay quien prefiere levantarse a las 5 de la mañana, meter a los niños en la furgo medio dormidos y así hacer buena parte de la ruta. Otras familias prefieren meterse en la furgo a las 9 de la noche, y empezar a rodar. Nosotros hemos pasado por varias fases (menos la de madrugar).

Con Éire, que es todo terreno, daba igual a la hora que te metieras en la furgo. La subías y se dormía. Muchos viernes salíamos de Madrid a las 22.00 horas y parábamos a dormir a las 3 o las 4 de la madrugada y a ella le daba igual. Seguía durmiendo.

Cuando llegó Olimpia la cosa cambió. Ya eran dos niñas a organizar con horarios distintos (se llevan 4 años) y necesidades distintas. Pero con el tiempo hemos podido organizar una rutina: salimos después de cualquier comida ya sea el desayuno, la comida o la merienda. Si nos levantamos y desayunamos, entre que las vestimos, metemos alguna cosa en la furgo que nos falte por cargar, corretean un poco de aquí para allá, se suben tranquilas a la furgo. Quizá no se duermen inmediatamente, pero es por la mañana, están despejadas, hay luz, ven cosas… Llega un momento en que caen dormidas aunque sea un ratito. Por lo general, cuando se vuelven a despertar ya es casi la hora de comer. Después de la comida también es un buen momento para emprender ruta: la siesta de la tarde suele ser larga y tranquila. Como ejemplo: en nuestras últimas vacaciones por Bretaña, ya a la vuelta, paramos a comer a 30 km de la frontera con España. Al terminar, las metimos en la furgo pensando que no llegaríamos a nuestra casa en el centro de Asturias. Eran más de las 4 de la tarde y si teníamos que parar a medio camino, se nos iba a hacer tarde. Pues se durmieron las dos y tiramos,  tiramos, tiramos… Al final, cenamos en nuestro salón.

Bebé durmiendo en la silla de seguridad en una furgoneta camper

Entretenimiento en ruta

Actualmente nosotros no llevamos en la furgo ni televisión ni tablet. Éire y Olimpia aguantan sin pantallas. Olimpia tiene dos años y bastante tiene con ir mirando algún cuento o al coche que viene detrás, las vacas, los caballos, vacilarle a su hermana… Éire se entretiene mucho pintando y coloreando, y aunque no es un postura especialmente cómoda, a ella se le pasan los ratos estupendamente.

La música también nos hace buen servicio. Ahora mismo en la furgo triunfan Petit Pop y Billy Boom Band, que si no los conocéis ya estáis tardando porque os van a enganchar.

A mi niño no le gusta la furgo

Esa era Olimpia. Desde el mismo día que nació, para ella, ir en la furgoneta era una tortura y lloraba desconsoladamente. Dejaba de llorar cuando llegabas a una autopista y te ponías a más de 80 km/h. Aún así, aguantaba poco tiempo. Creemos que una de las razones era que nadie más que su hermana podía ir sentado en los asientos de atrás; en nuestra furgoneta solo hay 4 plazas. No podíamos consolarla si no era parando, sacándola de la silla… La verdad es que al principio fue complicado. Pero poco a poco la cosa se ha ido regulando y normalizando. Así que tranquilo, hay luz al final del túnel. Llegará un momento en que tu hijo también disfrute de la ruta.

Mujer con un bebé delante de una furgoneta

 

En resumen

A veces con los peques tenemos que organizar más los viajes que cuando viajábamos sin ellos. Pero esto también forma parte de la aventura. No desesperes. A lo mejor, tus primeras vacaciones con tu hijo no son lo que esperabas, al niño parece que no le gusta en absoluto lo de la silla de seguridad y llora como un descosido. No pasa nada. Quizá esta vez no puedas ir muy lejos y tengas que conformarte con llegar a 300 kilómetros de casa. Pero tranquilo, todo llega y un día ese pequeño minitú, te pedirá a grito pelado subirse en la furgo para que le lleves lejos, muy lejos a descubrir mundos nuevos.

Padre con su hija en los hombros en una furgoneta camper

Algunas ideas que te pueden ayudar

  • Lleva música que le guste a toda la familia. Escuchar “Susanita tiene un ratón” en bucle durante 2 semanas puede llevarte al borde de la locura. ¿Nuestra recomendación? El nuevo disco de Billy Boom Band, un homenaje a Federico García Lorca.
  • Unos gusanitos de vez en cuando no vienen mal. La paz mundial de tu furgo lo agradecerá.
  • Muchos kilómetros implica mucho gasto. Ahorra dinero utilizando una tarjeta de fidelización como la de BP del estilo a tantas otras que existen en el mercado.
  • Si tus hijos utilizan ya una silla a favor de la marcha sabrás que a veces cuando se duermen la cabecita les cuelga y parece que se van a desmontar. En el mercado hay algún invento para evitar estas malas posturas.
  • Los niños duermen, la carretera está tranquila, hace buen tiempo… Si llevas copiloto, aprovecha para tener una de esas conversaciones que en la rutina de la vida diaria siempre se quedan a medias.
  • El niño empieza a llorar, patalea, se pone nervioso… No fuerces la situación. Para, bájate de la furgo, estira las piernas, juega un rato y lo más seguro es que todo se calme y podáis retomar la ruta.

Como ves, hacer una ruta en furgo con los peques requiere muchas veces un poco de organziación, pero con calma y tranquilidad todo se consigue. Esperamos que te haya servido de ayuda este artículo y que nos cuentes cuáles son tus trucos para disfrutar de la carretera con tus hijos.

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