Haciendo amigos en Las Médulas

Todavía no había nacido Éire cuando decidimos pasar unos días por la comarca del Bierzo en León y de visita obligatoria era la antigua explotación minera de Las Médulas, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1997.

Llegamos al aparcamiento que hay a la entrada del pueblo al atardecer, se estaba haciendo de noche, así que decidimos prepararnos para cenar y dormir. Mientras hablábamos con otros furgoneteros que iban a pasar allí la noche, apareció una perrita joven y alegre que parecía no tener intención de irse. Y así fue. Nos acompañó en un pequeño paseo nocturno y cuando al día siguiente nos levantamos para hacer nuestra excursión por la zona, ahí estaba, a la puerta de la furgo mirándonos como si quisiera decirnos que ya estábamos tardando en empezar a caminar.

Y empezamos a caminar con ella. Las Médulas fue en el siglo I la mayor explotación aurífera a cielo abierto realizada por los romanos. Mediante el “ruina montium” que consiste en utilizar la fuerza del agua para derribar extensiones enormes de montaña, los romanos consiguieron extraer en un siglo 800.000 kilos de oro y cambiar para siempre el relieve de estos parajes.

Caminando entre castaños, nogales y álamos y entrando en curiosas cuevas, pudimos disfrutar de las vistas de un paisaje que con un poco de imaginación te transporta a una película de ciencia ficción.

Algunos excursionistas nos contaron que es habitual encontrarse con perros abandonados por la zona, sobre todo perros viejitos cuya raza es utilizada para la caza. Pero en el caso de nuestra nueva acompañante la razón del abandono no podía ser la edad ya que era muy jovencita, así que observándola, nos dimos cuenta de que cojeaba un poquito de una pata de atrás. Ahí estaba su “tara” y probablemente la razón de su destierro. Y cuando ya le estábamos haciendo un hueco en nuestra vida y ya nos imaginábamos furgoneteando en nivel perruno, la perrilla avistó a lo lejos a una familia con dos niños y nos cambió por ellos. Antes de abandonar la zona nos dimos una vuelta por los aparcamientos buscándola, con la esperanza de volver a encontrarla, pero no hubo suerte. Esperamos de corazón que ahora esté con aquellos niños disfrutando en familia.

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