Sobrevivir al Baby Led Weaning en la furgoneta

Durante cinco semanas hemos recorrido Alsacia con la furgoneta; era nuestra primera escapada larga con Olimpia que cumplía los 8 meses el día que nos poníamos en ruta así que ya estábamos totalmente inmersos en el tema de la alimentación complementaria. Hemos decidido que con Olimpia vamos a poner en práctica el método del Baby Led Weaning (BLW) que, para quien no lo sepa, se trata de no dar a los bebés todos los alimentos en puré y además, que sean ellos mismos los que se los lleven a la boca y coman. Y con ese reto de practicar el Baby Led Weaning en la furgoneta, nos fuimos de vacaciones.

Bebé comiendo sentado sobre una mesa

No queremos hacer de esta entrada un manual sobre cómo practicar el BLW, para eso existen libros como El niño ya come solo y páginas web en las que encontraréis muchísima información; nosotros os vamos a hablar de nuestra experiencia, de qué problemas nos surgieron y cómo los solucionamos (o cómo lo intentamos).

En nuestra casa la rutina siempre es la misma: sentamos a Olimpia en su trona, le ponemos comida sobre la bandeja de la trona o sobre un plato con compartimentos para que ella escoja el alimento que quiera y una vez terminamos, limpiamos todo lo que se haya caido y metemos a la niña en la bañera.

Salvo por alguna mínima variación, la comida es la misma para toda la familia y Olimpia va cogiendo sus trocitos de carne, patata, zanahoria, puñaditos de arroz, macarrones, pera, naranja… Y qué gracioso es ver a la criatura ponerse hasta las cejas de salsa boloñesa, hacer lanzamiento de sandía o marcarse una mascarilla capilar con un plátano. Pero cuando llegamos a la furgo la cosa ya no es tan bonita ni tan divertida ni tan fácil.

Los mayores problemas con los que nos hemos encontrado a la hora de poner en práctica el Baby Led Weaning en la furgoneta han sido cuatro:

1. No tener trona

La furgo es pequeña y nos es imposible llevar todo lo que nos facilita poner en marcha el BLW en nuestra casa. Por tanto, la trona queda absolutamente descartada. Eso supone que Olimpia tiene que comer la mayoría de las veces sobre nuestras rodillas lo que, para que lo vamos a negar, es bastante incómodo.

2. No tener bañera

En la furgo es imposible llevarnos una bañera ynaunque pudiéramos, teniendo en cuenta que hacemos un mínimo de 5 comidas diarias, para cuando hubiésemos terminado de darle el baño tras el desayuno ya habría que estar comiendo. Así que limpiar a la peque después de las comidas es bastante complicado. En estas vacaciones hemos gastado más paquetes de toallitas que en todos nuestros viajes anteriores juntos.

3. Llevar poca ropa

Cuando viajamos en furgo, aunque sea durante varias semanas, no llevamos demasiada ropa, así que hay que intentar ensuciarse lo menos posible. El BLW no es un método precisamente limpio, así que ha sido otro de nuestros caballos de batalla, evitar que tanto la ropa de Olimpia como la nuestra acabase llena de restos de comida.

4. El concepto “lejos” no existe

Las medidas de una furgoneta hacen que el mantener fuera del alcance de Olimpia un vaso, un plato o cualquier cosa que esté sobre la mesa mientras estamos comiendo, sea imposible. Durante el viaje, en más de una ocasión la ensalada ha acabado en el suelo después de la emoción de la peque de intentar coger un trozo de tomate o simplemente intentar curiosar lo que había dentro de la ensaladera.

Bebé comiendo una ensalada sobre una mesa

Como os habréis dado cuenta, no ha sido precisamente un camino de rosas pero hemos utilizado algún producto que nos ha facilitado las cosas:

Baberos

Los baberos han sido indispensables; sin ellos las camisetas de Olimpia habrían estado sucias de manera permanente. Hemos utilizado de dos tipos: uno con mangas y otro de silicona con recogedor y que además se enrolla. Los dos son muy fáciles de limpiar con toallitas (al rescate de los padres furgoneteros) y también bajo el grifo. Se secan muy rápido, así que no hay riesgo de quedarse sin babero para la siguiente comida o de que al metértelo en el bolso o la mochila se te manche todo lo que llevas dentro.

Recogedor de alimentos

En casa para evitar que la comida se caiga al suelo tenemos un recogedor de alimentos que se acopla a la trona y así nos salvamos de tener que estar fregando el suelo cada vez que comemos. Nos llevamos de viaje este recogedor y lo usamos de dos maneras: para ponerlo sobre los asientos de la furgo y que Olimpia estuviese sentada sobre él sin riesgo de manchar la tapicería y para ponerlo sobre nosotros a modo de babero gigante si poníamos a la peque a comer sobre nuestras rodillas. Su tejido es impermeable y se limpia facilmente con una bayeta o una toallita (que alguien las beatifique, por favor) y después de usarlo se dobla y se mete en su bolsita ocupando muy poco espacio.

Hombre con bebé en las rodillas y recogedor de alimentos para Baby Led Weaning en la furgoneta

Este recogedor de alimentos lo hemos usado también para poner a Olimpia en el césped mientras estaba jugando, así que ha sido bastante versátil, cumpliendo la normativa furgonetera de intentar que cada cosa que llevamos tenga más de una utilidad.

Bebé sentado en el suelo mientras juega

Toallitas

No os pilla de sorpresa, ¿verdad?. Las toallitas son el gran descubrimiento de los padres y si además eres padre furgonetero, se convierten en una extensión de tu cuerpo. Las utilizamos para todo: para limpiar el morrete del niño, para limpiar la mesa, el suelo y hasta los zapatos. Sinceramente no entiendo cómo hemos podido vivir sin ellas cuando no teníamos hijos.

Vadeador

La utilidad de los vadeadores no son la de facilitarnos el Baby Led Weaning en la furgoneta; pero a grandes males grandes remedios: vadeador con babero y da igual lo que el niño se tire encima, que la ropa no se mancha.

Bebé comiendo con el método Baby Led Weaning

Comer al aire libre

Como véis en las fotos, casi siempre comíamos con las peques fuera. Y es que, cuando el tiempo acompaña, lo mejor es comer fuera, donde tienes más espacio y menos cosas que manchar. El Baby Led Weaning en furgoneta era más llevadero fuera de la furgoneta que dentro. Pero cuando llueve, poco remedio queda…

Tenemos que ser sinceros y reconocer que el Baby Led Weaning en la furgoneta no ha sido nada fácil y ha habido momentos en los que hemos caido en la tentación de darle algún que otro potito. Pero en general hemos mantenido el método y tenemos intención de seguir haciéndolo.

Y vosotros ¿cómo hacéis para dar de comer a los bebés cuando viajáis en furgoneta? Esperamos que nos lo contéis en vuestros comentarios. Y recordad que podéis seguirnos en Instagram, Facebook y Twitter.

2 Comentarios

ESCRIBE UN COMENTARIO