Vietnam con niños: La comida

Cuando contamos que a principios de este año 2014 nos fuimos a Vietnam con nuestra hija que cumplió allí los dos añitos, lo primero que nos suelen preguntar es: ¿Y qué le disteis de comer?. Así que, puesto que esta es una preocupación común en todos los padres, nos hemos decidido a hacer una entrada sobre este tema.

No os vayáis a creer que a nosotros esto no nos preocupaba. Dimos por hecho desde el primer momento que la comida vietnamita no iba a ser apta para Éire, (nos equivocamos de pleno), y semanas antes de emprender el viaje cacharreamos y cacharreamos por internet en busca de páginas web de supermercados de Vietnam en los que vendieran potitos, para saber qué marcas había, el tamaño, de qué eran… Dar con la palabra que en vietnamita se refiere a las papillas fue quizá lo más difícil, pero una vez dimos con ella ya no hubo problema. Si ponéis en los buscadores “bôt an dam” os sale ya mucha información. Nosotros nos quedamos más tranquilos cuando vimos que la marca Hipp se vendía en los supermercados vietnamitas.

Lo que sí que teníamos claro es que solo encontraríamos estos productos en las ciudades grandes, Ho Chi Minh y Hanoi, por lo que tendríamos que organizarnos muy bien para no correr el riesgo de encontrarnos en plena Bahía de Halong sin comida para la peque. Nuestra primera parada iba a ser Ho Chi Minh, pero como solo íbamos a estar día y medio y luego nos íbamos al delta del Mekong, decidimos que nos llevaríamos desde España los potitos necesarios para los 6 primeros días. Contando con que Éire se comería uno al medio día y otro en la cena, nos salían un total de 12 potitos. (María, sin decírselo a Heber guardó un par de ellos más, no fuera a ser que la niña volviese desnutrida). Para cuando se los terminara ya estaríamos en Hanoi y ya tendríamos tiempo de buscar un supermercado para hacer compra. Meter doce potitos, (catorce), en las mochilas, ¿a quién se le ocurre?. Pues a nosotros que estábamos convencidos de que nuestra hija no iba a poder comer en tres semanas.

Llegamos al hotel de Ho Chi Minh a media tarde. Una ducha, desentumecer los músculos después de día y medio de viaje y hora de la cena.

Sí, estáis viendo bien. Es pizza. Pizza cuatro quesos. Buenísima.

Y así, sin problemas, sobrevivimos los siguientes 22 días. Los desayunos fueron bastante buenos. Siempre había leche y pan, además de arroz, tallarines, fruta… Éire desayunó casi todos los días una tortilla de queso y un vasito de leche. Desde que hemos vuelto de Vietnam no ha vuelto a probar una tortilla, aunque tenemos la esperanza de que su organismo vuelva a tolerar esta receta culinaria en unos cinco años.

Los potitos que llevábamos los utilizamos; nos facilitaron bastante las cosas, sobre todo en las excursiones en las que iba a ser difícil encontrar un restaurante. En la mochila nos habíamos llevado un termo para mantener calientes los purés y éstos los calentábamos con el calentador de agua que ponían en las habitaciones de los hoteles para hacerte un té o un café instantáneo. Calentábamos el agua y lo echábamos en el lavabo y ahí, en un rudimentario baño María, calentábamos sin problema el puré. Luego lo echábamos en el termo y ¡listo!

La verdad es que para el tema de la comida de Éire no tuvimos ningún problema. En muchos restaurantes encontraréis crema de calabaza y patata y crema de espinacas; arroz cocinado de todas las maneras posibles, (a Éire le encantaba el arroz con cerdo caramelizado); y por supuesto, la comida italiana que de tantos apuros nos saca, sobre todo cuando vas con niños.

Hicimos una compra pequeñita en un supermercado de Hanoi cuando faltaban un par de días para volver a España. Aunque en el avión nos daban comida, la de Éire era un potito pequeño de fruta y con eso no era suficiente. Cogimos un par de tarritos de pavo y espinacas, además de un paquete de galletas, unos yogures y unos botecitos pequeños de leche. Durante el viaje de vuelta, la verdad es que no comimos demasiado ninguno; estábamos cansados y echábamos en falta unas lentejas de la tierra.

Así que si una de las cosas por las que no viajáis a Vietnam con vuestros hijos es por el tema de la alimentación, esperamos haberos dejado claro que es una preocupación menos que debéis tener. En Vietnam toda la familia comerá estupendamente.

Y terminamos el post con una foto que representa una parte del espíritu de este blog.

Amamantando en la playa de Hoi An, Vietnam

Amamantando en la playa de Hoi An

 

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