Yo para ser feliz quiero un camión

Os podemos asegurar que el título de esta entrada tiene una explicación más que razonable.

Cuando hace cinco años estuvimos en la Patagonia Argentina, vimos unos camiones enormes, con unas ruedas enormes y con unas puertas enormes que pernoctaban tranquilamente en una playa en la que se podía disfrutar del espectáculo de ver ballenas.

Y nuestra imaginación echó a andar. Nos imaginábamos recorriendo toda la Patagonia con semejante cacharro, y de ahí saltábamos a Alaska o a la Reserva Natural de Kronotski en Siberia. Ya no íbamos a tener problema de quedarnos atascados en la arena, o de patinar en el barro; y, ¿quién se iba a meter con nosotros? Nadie. Así que además de para recorrer lugares recónditos, un camión nos iba a servir para sobrevivir a un apocalipsis zombie. Que levante la mano quien no haya divagado con semejante idea.

Pues en el Caravan Salon de Düsseldorf, vimos un montón de ellos y pudimos entrar en alguno para ver cómo eran realmente. Y por eso, después de vivir esta experiencia, podemos decir que: “Yo para ser feliz quiero un camión”.

¿Qué nos decís de esa ventana que se abre en la zona de comedor?

Ese anexo que se ve a la derecha es el dormitorio. El techo es de cristal.

Y después de esto, espero que no os deprimáis y que este fin de semana saquéis a pasear a vuestra humilde furgo. ¡Un abrazo para todos!

5 Comentarios

ESCRIBE UN COMENTARIO