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De camping por la costa asturiana

En nuestra visita a Asturias de hace unos días, además de pasar un día en la playa de San Juan, como os contábamos aquí, pasamos un par de días en Llames de Pría, entre Ribadesella y Llanes. En concreto en el camping Palacio de Garaña, (del que ya os daremos nuestra opinión en otro post). Y no íbamos solos sino con nuestros amigos Bea y Armando y sus dos hijas Belén y Sonia. Ellos se alquilaron un bungalow y nosotros una parcela justo enfrente.
La idea era que las niñas pudiesen corretear, ir a la piscina y a la playa y que nosotros pudiésemos sentarnos tranquilamente y tomar unas cervecitas mientras nos poníamos al día. Y todo salió perfecto. Hubo juegos, playa, piscina, cervecita, mojitos y muchas risas, junto con algún imprevisto como el catarro de Éire.
Llegamos al camping hacia las 6 de la tarde y nos instalamos. El día no era para piscina ni playa, pero enseguida les encontramos a las mayores un aliciente. Tenían que ir por el camping apuntando en un cuaderno el número de autocaravanas, tiendas y  furgonetas que veían. El juego les encantó y lo que empezó siendo relativamente sencillo acabó por convertirse en una auténtica búsqueda de tesoros. Había que contar árboles, extintores, farolas…

El sábado por la mañana dimos un pequeño paseo por Ribadesella y nos encontramos con que se celebraba la IX Feria de Quesos Artesanos de Asturias. Pudimos probar quesos como el Gamonéu, el Bedón, Casín, Beyos y muchos más. Y los queseros nos aclararon todas las dudas que nos surgían sobre su elaboración. Por supuesto, nos compramos uno, un queso Casín de la Quesería El Viejo Mundo.

La tarde, de nuevo en el camping, transcurrió tranquila y aprovechamos para que Belén y Sonia se fuesen a disfrutar de las actividades que preparaban para los más pequeños. Esa tarde era la Fiesta del Chocolate.

Y por fin el domingo salió el sol y pudimos ir a la playa. El camping está muy cerca de la Playa de Guadamía, que discurre entre los acantilados y precisamente por eso, al subir la marea es perfecta para el baño de los pequeños, porque no hay grandes olas ni corrientes. A esta playa me llevaron mis padres de camping cuando yo tenía 15 días y la zona está muy ligada a la infancia de parte de mi familia, así que siempre acabamos volviendo.

Y para despedirnos, nada como comer en alguno de los restaurantes de la zona y tomarnos un helado o jugar un poco más.

Y a vosotros, ¿qué os gusta hacer un fin de semana con los peques?. Esperamos que nos lo contéis y nos deis ideas.

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