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Inventos que nos facilitan la vida

¿Quién nos iba a decir que un trapo, un barreño plegable y un contenedor de pañales iban a ser nuestros indispensables en la furgo?

Como ya os hemos contado aquí, la bañera plegable y el carrito no nos facilitaron los viajes. Pero por suerte encontramos unos sustitutos muy eficaces: un barreño de Decathlon que nos costó 10€ y los portabebés ergonómicos.

El primero no necesita mayor explicación. Lo que llevábamos años usando como barreño para lavar la ropa, los pies e incluso como enfriador de botellas de vino, acabó convirtiéndose en el centro spa perfecto para Éire. Con menos de 2 litros de agua y en menos de 15 minutos, nuestra hija se queda como los chorros del oro. Ahora, llevamos dos barreños, uno para la peque y otro para lo que surja.

El segundo descubrimiento, el de los portabebés ergonómicos ha sido lo que nos ha facilitado el día a día en cada uno de nuestros viajes y salidas. Tenemos varios, y según el plan usamos uno u otro. El primero fue un fular elástico y a raíz de él ya nos pasamos a la bandolera de anillas, fulares tejidos, mei tai, bambará… Es una maravilla no depender de un carrito para ir a dar un paseo al monte, recorrer París o subirte en el metro de Londres. El bebé va pegadito a ti, duerme mejor, hace mejores digestiones, cuando le apetece va mirando todo lo que hay alrededor y cuando no, esconde su cabecita y a descansar. Con un poco de práctica y paciencia puedes llevar al niño delante, a la espalda o a la cadera según las necesidades. Y un portabebé bien colocado te permite llevar al niño durante horas sin que te duela la espalda o el cuello.

El tercer artilugio mágico fue una ocurrencia de nuestros amigos Bea y Armando a los que les pareció que era el regalo perfecto para unos padres furgoneteros: un contenedor de pañales. Y no estaban equivocados. Aunque es un cacharro que ocupa bastante, eso se olvida cuando estás tres días perdido por los Pirineos y no encuentras un contenedor de basura convencional o una papelera para tirar los pañales sucios. Metes el pañal en el contenedor, se enrolla en la bolsita y listo, ya está preparado para el siguiente y sin desprender olores desagradables.

Y hasta aquí nuestros tres indispensables. ¿Vosotros tenéis algún invento sin el que no podéis vivir durante los viajes con los niños?

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