Sofía y Cabárceno

María tiene dos ahijadas. ¡Cuánta responsabilidad!. Una se llama Sofía y la otra Sonia. Casualidades de la vida, que el nombre de ambas signifique “sabiduría”. A Sonia, que tiene 4 años, muchos ya la habéis visto en nuestros post del verano, aquí y aquí. Pero Sofía, no había salido todavía, y qué mejor manera de celebrar su noveno cumpleaños que dedicándole un post.
A Sofía le encantan los animales y le apasionan las furgonetas y las autocaravanas y cuando sea mayor quiere ser veterinaria y comprarse una furgo para viajar a su aire. Por eso, en septiembre de 2010, nos la llevamos a pasar un fin de semana furgonetero, para visitar la zona de Llanes y el Parque de Cabárceno en Cantabria.
Nuestra primera parada fue en la playa de Guadamía, de la que ya os hemos hablado aquí, y los Bufones de Pria. Como ya os habréis dado cuenta, la zona del oriente asturiano nos tiene enamorados.
Llovía a ratos, pero eso no nos impidió bajar a la playa a jugar, pasear por los acantilados e incluso crear arte efímero.

Para dormir escogimos el área de autocaravanas del propio Parque de Cabárceno y pudimos dar un paseo al atardecer por el recinto de los elefantes sin necesidad de pagar la entrada. La estancia habría sido perfecta si el área tuviese baños y si no hubiesen llegado unos pesados a eso de las tres de la mañana a hacer payasadas con el coche. Algún día la gente respetará estas áreas, no aparcará el resto de vehículos en los espacios reservados para las camper y las autocaravanas y no protestarán por su existencia. Algún día. La esperanza es lo último que se pierde.
Sofía se animó a dormir sola en la cama de arriba, como una campeona, y a las 8 de la mañana ya tocó diana. Había que ir inmediatamente a ver a todos los animales. No se quería perder ni uno solo. Y salvo los hipopótamos, que no asomaron ni una oreja, conseguimos verlos todos.

Además, tuvimos la suerte de llegar a la hora en la que los cuidadores daban pan a los osos y Sofía preguntaba que si ella también podía bajar a darles un poco.

La visita al parque la hicimos en la furgo. Es demasiado grande para ir con un niño caminando. Aún así, nos llevó todo el día y acabamos agotados, pero la experiencia fue estupenda.

Y ahora, el momento ñoño de María. Ya han pasado 9 años, pero, y suena a tópico, recuerdo el día que nació como si fuera hoy. Recuerdo estar con su madre en la habitación del hospital, acompañándola en sus primeras contracciones, cómo se la llevaron a paritorios y la llamada de su padre a las cinco de la mañana para darnos la noticia de su nacimiento. Y recuerdo ir a verla cuatro horas después. Era perfecta. Y lo sigue siendo.

4 Comentarios

ESCRIBE UN COMENTARIO